El Mandarino
Una tradición centenaria
Enclavado en las sinuosas montañas de la Cordillera Oriental colombiana, en el departamento de Santander, justo en la provincia del Cacique Guanentá, se halla el municipio de Ocamonte, custodiado por el río Fonce y el majestuoso Cerro de La Jabonera. Sus gentes, dedicadas a las actividades silvestres, al trabajo de la tierra y la cría de animales, consagran sus vidas a las labores diarias que exige el mundo rural. En épocas pretéritas, el cultivo del maíz y el algodón representaban el corazón productivo de los pueblos andinos. Con la llegada de los españoles, el café y la caña de azúcar se hicieron las siembras por excelencia. Ocamonte, llamado “El Pueblo Dulce de Santander” sobresale en la región por sus cultivos y la producción de panela artesanal y café. Oficios llevados a cabo durante el curso de una herencia familiar que tiene en la Finca la Laja y el Trapiche El Mandarino una tradición centenaria.





